Pero ojalá este patio de luces fuese tal y como se veía en la foto anterior, ya que lo que se escucha no es tan bonito como lo que se ve. Gritos de los de al lado, el perro de la de arriba llorando todo el dia, y la vecina de en frente con música de la ruta del bacalao. Los 2.5€ que me han costado los tapones para los oídos se van a amortizar en nada.
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